JUICIOS MORALES DISCREPANTES SOBRE EL DESNUDISMO

      En la primera entrada de este blog (10-01-2019) hice referencia a la gran variedad de opiniones sobre el desnudismo que se da entre los eclesiásticos y los fieles católicos. 
      Apoyándome en mi experiencia personal, puedo añadir que hace algunos años consulté sobre el particular a un fraile franciscano, anciano ya. "¡Pecado mortal! -exclamó con vehemencia-, ¡pecado mortal! ¡¡Como si no tuviéramos pasiones!!". Poco después, un sacerdote secular, también de edad, me respondió en términos distintos: si por algún motivo uno tiene que ir a una playa nudista, no comete pecado. Por aquella misma época otro sacerdote, asimismo secular y mayor, que había estado muchos años en misiones, me dijo que para una persona adulta y casada la práctica del nudismo no era algo necesariamente pecaminoso. En la entrada del 06-02-2019 mencioné la opinión que Monseñor Jean-Louis Bruguès emite en su Dictionnaire de Morale catholique: el naturismo, "si se acompaña de la inocencia de la mirada y de la modestia de la actitud, en una palabra, del pudor, no suscita particulares objeciones morales". Y cuando leí, en el libro Nudity & Christianity recopilado por Jim C. Cunningham, la conclusión del artículo "Catholicism and Nudism" del padre David Alton: "Can a Catholic be a nudist? He certainly can, and he will be a better man and a better Catholic for it!", vi con gran claridad que la inexistencia de un pronunciamiento al respecto por parte del Magisterio de la Iglesia motiva tanta diversidad de valoraciones morales.

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        Reflexionando sobre esto, me ha dado cuenta de que el mismo fenómeno se da en iglesias protestantes. También en ellas hay quien está muy en contra del nudismo y quien muy a favor. Basta asomarse a algunas páginas evangélicas de Internet que se ocupan del asunto para percatarse de ello. 
         Ahora bien: es el mismo fenómeno y no es el mismo. En el seno de la Iglesia Católica hay opiniones discrepantes acerca del naturismo porque sobre él no se ha pronunciado nunca el Magisterio; entre los protestantes hay opiniones discrepantes sencillamente porque no hay Magisterio.

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           Si dejamos a un lado el caso especial del anglicanismo, "iglesia nacional" que desde sus orígenes tiene una cabeza -el rey, actualmente la reina, de Inglaterra- y una jerarquía con sus obispos (y sus obispas), puede afirmarse que en las iglesias protestantes no hay un autoridad suprema -como tampoco la hay en el Islam- que desempeñe el papel que en el catolicismo desempeña el Papa, que es quien establece la doctrina "oficial" y es infalible cuando habla "ex cathedra"; ni tampoco los obispos, cuando los hay, están jerárquicamente por encima de los demás “pastores”. Entre los protestantes, el principio del "libre examen" permite a cada cual, como es bien sabido, interpretar la Biblia a su modo. Individualismo doctrinal. Recuerdo cómo, cuando salió a la luz pública el "affaire Lewinski", el presidente Bill Clinton, queriendo aplacar a la opinión pública, declaró que había escrutado minuciosamente la Sagrada Escritura y en ella no había encontrado ninguna condena de lo que la becaria y él habían hecho en el Despacho Oval (que algunos llaman, no sé por qué, Despacho Oral).
          En las iglesias protestantes, por otra parte, no existe el Sacramento del Orden. En ellas se sostiene una interpretación muy literal del sacerdocio universal de los cristianos. Cualquiera puede, con cierto grado de formación adquirida "por libre", postularse como "pastor" ante una comunidad, y si es admitido por ella, ejercer como tal, no "in aeternum, secundum ordinem Melchisedec", sino por el tiempo que considere oportuno. (En España es bien conocido el caso de Peret, el cantante gitano, estrella de la "rumba catalana", que fue "pastor" de la Iglesia Evangélica de Filadelfia durante unos años para después volver a la vida de "seglar"). 
        Por eso, mientras que los católicos, si algún día el Magisterio de la Iglesia se pronunciara formalmente sobre el nudismo -día que, como dije en la entrada del 16-02-2019, me inclino a pensar que no va a llegar nunca-, tendríamos un criterio único y fijo al que ajustar nuestra conducta, los protestantes nunca llegarán a  tenerlo, y cada uno seguirá con su propia e individual opinión.

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Ilustraciones:


1.-El Niño Jesús, Pedro de Mena, Museo de Bellas Artes, Sevilla.        2.-Cristo sobre la piedra fría, Juan de Flandes (1496-1497), Museo del Prado, Madrid.        3.-Cristo crucificadoAnónimo (s. XX). 



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